Dos cambios pueden hacer que el rostro se vea más pesado o menos definido. Entender qué está ocurriendo en los tejidos permite elegir el tratamiento adecuado. Recuperar volumen o corregir la flacidez: ¿cómo saber qué necesita tu rostro?
Con el paso del tiempo, el rostro cambia. En algunas personas, el cambio más evidente es la pérdida de volumen; en otras, el descenso de los tejidos. También pueden coexistir ambos procesos.
Recuperar volumen consiste en reponer el tejido que se ha perdido. Corregir la flacidez implica tratar el descenso de los tejidos. En determinados casos, recuperar volumen en puntos estratégicos también puede contribuir a elevarlos. Por eso, antes de elegir un tratamiento, es importante identificar qué está ocurriendo en cada rostro.

¿Qué ocurre cuando el rostro pierde volumen?
La pérdida de volumen modifica los contornos y las proporciones faciales. Puede hacer que algunas zonas se vean más hundidas y que el rostro pierda parte de la plenitud que tenía anteriormente.
La edad es un factor, pero no determina por sí sola cuánto volumen conserva una persona. También observo las características individuales y el estilo de vida. Por ejemplo, hay pacientes deportistas que, alrededor de los 35 años, presentan una pérdida importante de grasa facial.
En estos casos, la valoración debe considerar cuánto volumen se ha perdido y dónde conviene recuperarlo.
¿Cómo se puede recuperar el volumen perdido?
Una opción es el ácido hialurónico. Mi criterio es restaurar el volumen que se perdió, sin inflar, procurando mantener las proporciones y los contornos del rostro.
La cantidad y los puntos de aplicación dependen de la evaluación individual. El objetivo es recuperar lo que hace falta y conservar la naturalidad del resultado.
En determinados pacientes con una pérdida importante de grasa facial, también se puede considerar la grasa propia. En pacientes deportistas de alrededor de 35 años que han perdido mucho volumen, esta alternativa puede permitir plantear una reposición más amplia, según el caso.
¿Qué relación existe entre el volumen y el descenso de los tejidos?
El volumen contribuye al soporte y a la forma del rostro. Cuando se pierde, algunos tejidos pueden descender y cambiar la definición de los contornos. Por eso, en casos seleccionados, recuperar volumen en los puntos adecuados puede contribuir a elevar los tejidos.
La distribución importa: se trata de identificar dónde se ha perdido volumen y cómo esa pérdida está relacionada con los cambios que observamos. La decisión depende de la anatomía y de la valoración de cada paciente.
¿Qué ocurre cuando los tejidos descienden?
La flacidez aparece cuando los tejidos pierden firmeza y descienden. Puede modificar el contorno mandibular, acentuar determinados surcos y hacer que el rostro se vea más pesado.
Para elegir un tratamiento, evalúo qué tejidos han cambiado y en qué plano se encuentran. Esa distinción es importante porque los tratamientos actúan sobre estructuras diferentes.
¿Por qué rellenar el surco nasogeniano no siempre resuelve el problema?
El surco nasogeniano es la línea que va desde los lados de la nariz hacia las comisuras de la boca. Su apariencia puede estar relacionada con varios cambios del rostro, incluida la pérdida de volumen o el descenso de los tejidos.
Por eso, tratar directamente el surco sin comprender qué está contribuyendo a formarlo puede llevar a una decisión incompleta. Antes de indicar un relleno, evalúo el rostro en conjunto y determino qué está originando ese cambio.

¿Qué tratamientos pueden considerarse para recuperar volumen o tratar la flacidez?
El tratamiento depende de qué ha cambiado, de la profundidad a la que se encuentra el tejido afectado y de las características de cada paciente.
Ácido hialurónico
Puede utilizarse para recuperar volumen en zonas determinadas. La indicación requiere valorar cuánto se ha perdido, dónde hace falta reponerlo y cómo mantener las proporciones faciales.
Mi criterio es restaurar el volumen que se perdió, sin inflar.
Grasa propia
En pacientes con una pérdida importante de grasa facial, la grasa propia puede ser una alternativa para recuperar volumen. La indicación y la distribución se definen a partir de la evaluación de cada rostro.
Radiofrecuencia y equipos de ultrasonido
Estos equipos trabajan sobre la piel y los tejidos a los que llega su energía. Si lo que ha descendido está en un plano profundo, un equipo que trabaja la piel no va a levantar esos tejidos.
Lo observo en pacientes de 40 o 45 años que consultan por cambios en el contorno facial: antes de indicar una tecnología, hay que identificar qué estructura está generando el cambio. La edad orienta, pero la decisión depende de la evaluación individual.
Cirugía facial
Cuando el cambio principal está relacionado con el descenso de tejidos profundos, puede ser necesario valorar una alternativa quirúrgica. La indicación depende de la anatomía, del grado de cambio y de los objetivos del paciente.
La valoración permite determinar si conviene tratar la calidad de la piel, recuperar volumen, abordar el descenso de los tejidos o combinar enfoques.
La decisión también debe considerar el futuro del tejido
Cuando coloco un producto, también pienso en cómo encontraré esos tejidos si el paciente necesita una cirugía en el futuro. Cada decisión forma parte de una historia de tratamientos que puede continuar durante años.
Por eso, considero importante planificar con una visión amplia: qué necesita el rostro hoy, qué resultado buscamos y cómo puede influir esta intervención en las decisiones posteriores.
Entonces, ¿cómo saber qué necesita tu rostro?
La pérdida de volumen y el descenso de los tejidos pueden producir cambios parecidos a simple vista, pero requieren una evaluación que permita distinguir sus causas.
La edad, por sí sola, no determina el tratamiento. En una persona de 35 años puede predominar la pérdida de volumen; en otra, alrededor de los 40 o 45 años, puede ser más relevante el descenso de los tejidos. También hay casos en los que ambos cambios están presentes.
Mi trabajo consiste en evaluar el rostro, identificar qué está ocurriendo y definir qué alternativa tiene sentido para ese caso.
Si notas cambios en el volumen o en el contorno de tu rostro, puedes escribirme para conocer qué opciones pueden ser adecuadas para ti.
Escríbenos directamente → Haz clic acá
El rejuvenecimiento facial empieza con el criterio.
Si quieres profundizar en cómo se evalúan los cambios del rostro, puedes continuar con estos artículos:
Envejecimiento facial: ¿qué necesita realmente tu rostro?
Hybrid Facelift: por qué da resultados que otros facelifts no pueden
¿Por qué algunos cuellos necesitan cirugía y otros no?
Por el Dr. Darío Felipe Cabello
Cirujano Plástico Facial
Creador de la técnica Hybrid Facelift
“Keep it Natural”